Sirviendo con Su corazón

Posted: November 9, 2010 in Exhorta Women

Tengo una amiga muy querida, a la que he tratado de invitar a la iglesia muchas veces. Luego de varios intentos, llego el momento cuando ella decidio darme una respuesta util y no una excusa tonta: “Zory”, me dijo, “ a mi me gusta mucho la religión, lo que no me gustan son los cristianos”.

 El filosofo Ralph Waldo Emerson dijo una vez que “Religión es hacer lo correcto; es amar, es servir, es pensar, es ser humilde.” La posición que ustedes ejercen en la iglesia es una de las más importantes y pocos logramos entenderlo así.

Si usted ha sido diaconisa antes en su iglesia, lo mas probable es que usted ha utilizado muchos sombreros diferentes; usted es la recepcionista, usted es la dama que recoge las ofrendas y las lleva al tesorero de la iglesia. Usted es la dama que esta parada en la parte de atrás de la iglesia durante todo el servicio. Usted es la dama que escucha el sermón del pastor desde el sistema de sonido del cuarto de madres, usted es la dama que lava los manteles blancos de la iglesia, la que compra el jugo de uva, la que hornea el pan, la que trae uvas, la que arregla las flores, la que esta pendiente que los diáconos tengan la corbata en su lugar, que traigan traje negro y no azul marino. Usted es quien recoge después de la cena, quien ayuda en la limpieza de la iglesia después de una gran actividad…. Usted es, quiéralo o no, el rostro de la iglesia.

Y para aquellas que acaban de ser elegidas o les gustaría trabajar como diaconisa en la iglesia, esta lista puede sonarle un tanto pesada. ¡Es demasiada responsabilidad!

 Bueno, la realidad es que la lista no termina ahí. Permítame añadir algunos detalles.

Si estas pensando ser diaconisa, o has sido elegida, recuerda que como recepcionista, tendrás la oportunidad de escuchar muchas criticas de tus hermanos. Tus oídos escucharan comentarios acerca del pastor o del predicador de la mañana, sobre la falta de buen gusto en la decoración del mostrador, sobre la vestimenta de algunos hermanos. Tus ojos tendrán la oportunidad de ver a muchos entrar contentos a la iglesia y salir frustrados o enojados con algún hermano, tus ojos verán como muchos niños salen del templo sin ninguna supervisión, gritando, peleando. Veras a muchos adolescentes salir a contestar el teléfono y quizás detrás de ellos también salga algún anciano de iglesia.

Quizás como diaconisa veras como hay niños que en vez de poner dinero en el plato lo toman y nadie les dice nada, veras como el hermano que maneja el BMW deja $1.00 de ofrenda en el plato cada sábado, que el director de obra misionera nunca da un sobre de diezmos  y que hay muchas hermanas que están sentadas con el traje que les llega a mitad de muslo. Veras niños comiendo en el piso al lado de sus padres, dejando basura en los bolsillos del banco, escribiendo en los himnarios de la iglesia y jugando juegos de video en el teléfono celular de sus padres.  Y cuando te toque llevar el dinero al tesorero, puede que te des cuenta que quienes están allí, supuestamente contando dinero,  pasando mas tiempo hablando y chismeando que haciendo su trabajo.

Como diaconisa en el cuarto de niños usted podrá ver hermosos niños, pero también vera los inquietos, los llorones y los que reciben pela, o un repertorio de palabras que no debieran escucharse jamás en la iglesia (algunos de nuestros hermanos hablan en Griego =) ).Y cuando trate de llamarle la atención a un niño o a un adolescente, puede que reciba insultos “¿cuantas madres necesita mi hijo?” Recordemos la Santa Cena; allí usted se sentirá agobiada, preocupada y hasta cierto punto puede que se sienta abandonada, con toda la carga encima.

Hace unos años en un Congreso de Damas, se me pidió que ofreciera consejos sobre como reaccionar ante la mala actitud que tienen muchos hermanos en contra de las diaconisas.  Una de las damas me dijo “¡Jesús se canso! ¡Se cansó y saco a todo el mundo del templo!” 

Bueno…

Para comprender la reacción de Jesús en el templo tenemos que echarle un vistazo a lo que paso antes.  Esa mañana Jesús le hablo a quienes conocían mejor que nadie lo que El esperaba. El mensaje no era para los mercaderes que estaban vendiendo en el templo, y que  quizás buscaban solo aprovecharse del asunto. No, el mensaje era para aquellos lideres que, sabiendo mucho mas, permitían tales abusos.

Mi madre fue directora de diaconisas… y mis amigos le tenían miedo…

Este es parte del seminario “Sirviendo con Su corazón”.

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