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Parecido a Jesús

Posted: September 24, 2015 in Exhorta General

Admito que parte de mi ritual matutino es abrir mi página de Facebook para ver que está sucediendo en las vidas de mis amigos. Hay veces que puedo pasar hasta una hora leyendo chistes y aprendiendo de las situaciones por las que están pasando la gente importante en mi vida y hay otras en las que, con tres minutos ya sé que será un día productivo para mí porque no hay nada nuevo que ver. Ayer fue uno de esos días. El Papa está de visita en Washington DC, y la mitad de mis amigos están felices posteando las mismas fotos de las noticias y la otra mitad están sufriendo de un ataque de pánico, citando a la hermana White porque el anti cristo está de visita en los Estados Unidos. Así que esta semana estaré alejada de FB, al menos hasta que la fiebre pase.

Yo también crecí leyendo los libritos rojos, también me senté a leer las profecías de joven y tengo gran respeto por los escritos dela hermana White. Y es por eso que estoy segura que si ella se levantara hoy, le daría un ataque cardiaco, no por la presencia del Papa en DC sino por lo muchos de nosotros hemos hecho con el mensaje que Dios le comunicó.

Primero, es importante reconocer y entender que la profecía habla acerca de la institución y no específicamente de un ser humano. Si vamos a juzgar al ser humano, entonces podríamos decir que, contrario a sus predecesores los cuales tenían fama de arrogantes, este Papa ha hecho un gran trabajo, quizás intencionalmente, de disipar la imagen que el mundo tiene del Papado, gracias a su singular historia, para llegar a nuestros corazones. No tengo temor de decirlo, “nuestros corazones” porque si usted tiene un poco de sentido común y ha estudiado la palabra, se dará cuenta que este hombre ha cambiado la actitud hacia la entidad que representa haciendo algo difícil de imaginar: Parecerse a Jesus. Tíreme con lo que tenga, pero así es.

Aun siendo este un viaje de sentido político para el gobierno, este hombre simplemente no sigue las reglas (internas) de comportamiento. Se reunió con el Presidente, si, y se presentó con otros líderes políticos, sin embargo es evidente que para él, estas personas no son más importantes que “los más pequeñitos”. No solo rechazó una invitación para cenar con altos dignatarios como Nancy Pelosi y John Bohener para servir y cenar con los deambulantes, sino que nos mostró el carácter de Cristo con una niña hispana que, escapándose de los brazos de sus padres, cruza las barreras de seguridad y llega muy cerca del auto que lo llevaba antes de ser interceptada por seguridad. Al ver esto, y como sacado de las escrituras, el Papa manda a detener su vehículo y pide que le traigan a la niña para bendecirla. Ella aprovechó la oportunidad para darle una carta donde le ruega que interceda por sus padres ilegales en los Estados Unidos. No es posible ver el video de este momento sin romper en llanto.

¿Sera posible no darnos cuenta de lo que realmente está ocurriendo? Usted puede interpretarlo como quiera; que el enemigo se viste de oveja para andar entre nosotros sin sospecha, que se reunió con Obama para esto o para aquello. Lo que es claro es que este ser humano está dando uno de los mejores ejemplos de la esencia, de la raíz de los evangelios. “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”. Y no voy a disculparme por hablar con sinceridad y desde el fondo de mi corazón: estas acciones me han tocado mucho más que lo que he visto en mi propia iglesia, mi propia denominación en los pasados años.

En el verano nos reunimos como iglesia en San Antonio, evento que le dejó alrededor de 40 millones en ingresos a la economía de la ciudad. Más de 70 mil personas se dieron cita en la ciudad, con la oportunidad de influenciar dicha sociedad. Restaurantes cambiaron sus menús, brindando más opciones vegetarianas, “gluten-free” más jugos menos sodas. Algunos negocios cerraron el sábado, y otros aprendieron sobre el respeto que tenemos como pueblo al día escogido por Dios para descansar. Unos meses antes del evento, la iglesia auspició una clínica con servicios de salud gratuitos para los ciudadanos lo cual tocó el corazón de muchos. Imagínense, una denominación tan organizada, tan dada a la salud, y al respeto del séptimo día, que tiene representación mundial. Fue un ejemplo muy hermoso… que duró apenas una semana. El día que se tomó el voto de la ordenación de la mujer, dejamos de ser la iglesia “organizada, saludable, respetuosa de los mandatos de Dios” para ser la iglesia que no es capaz de ver igualdad entre el hombre y la mujer. Los ciudadanos pasaron de ver grupos diversos caminando por su ciudad, a ver grupos teniendo discusiones públicas sobre como Dios ve el liderazgo de la mujer. A eso se suma que tuvimos división de servicios y de estilos de alabanza. Afuera del estadio, músicos adventistas deleitaban a quienes caminaban por los quioscos, con hermosas y alegres alabanzas, con múltiples instrumentos, adoración viva. Otros grupos danzaron mientras entonaban hermosas alabanzas al ritmo de sus tradiciones. Pero dentro del estadio, estos grupos no se permitieron, sino que solo se usó piano y música para poner a la gente a dormir. Alguien dijo que fue una programación balanceada y nada está más lejos de la realidad. La programación fue dividida recalcando que la forma de alabanza que Dios permite dentro del “atrio de alabanza” es esa donde la música es acústica y no incluye percusión.

El Presidente re-elegido, el cual caminaba acompañado de guardias de seguridad, predicó un tema donde trataba de aplacar el mal sabor de la votación de la mujer, e hizo historia al posar con varios dignatarios de la ciudad…. Y ahí se acaba la historia. Pudo aprovechar el lugar para hablar a favor de una reforma migratoria, del trato sensible y amoroso que debemos darle a los inmigrantes en este país y donde estemos  (de los cuales están repletas nuestras iglesias hispanas aquí en los EU) pero este tema no surgió a pesar de que el 63.2% de la población en San Antonio es Hispana, pero no lo hizo.  Los adventistas regresaron a sus iglesias, algunos con su propia interpretación del voto tomado, pidiéndole a todas las damas que renunciaran a sus puestos, sintiéndose orgullosos de pertenecer a una iglesia que reconoce que el hombre es más importante que la mujer ante los ojos de Dios y otros a sentarse en las bancas a lamerse sus heridas en frustración, porque es difícil creer que nuestra iglesia ya no es lo que fue.

Sin embargo, son momentos como este, cuando el Papa viene a visitarnos, que nos devuelven la vida, nos sacan de nuestras propias discusiones sobre tradiciones, mujeres en servicio o mujeres en pantalones en la plataforma, para recordarnos que este es un tema donde si podemos estar de acuerdo. El Papa es el anticristo y todos debiéramos estar asustados. Si no estás asustado es porque no has estudiado el Espíritu de Profecía o porque, al igual que la discusión de la ordenación de la mujer o el pantalón en la mujer, esto es otra muestra de que tú no eres espiritual y Dios no te habla.

Me pregunto si el miedo que leo en FB no es tanto basado en las profecías, y en que se espera que señalemos al Papado como el Anti Cristo como parte de ser Adventistas, sino en un deseo interno de rechazar a un hombre por el simple hecho de que ha demostrado el carácter de Cristo mejor que nosotros mismos. Quizás nos haría bien cuestionarnos sobre porque en el fondo nosotros hemos perdido interés en hacer lo mismo. Qué lindo seria si encima de que se nos conozca por la buena salud, las instituciones educativas, los hospitales y el día de reposo, también se nos conozca por la misericordia, por la hermandad, por ser la iglesia que sobrepasa las tradiciones sin base bíblica para honrar principios Bíblicos reales, donde al final del día, no importa si eres hombre o mujer o si viniste de países distintos, costumbres y tradiciones distintas, todos somos hijos de Dios, comprados por su sangre y ya, sin peros. Déjame ver que dice FB hoy….

Day 1:

I love to travel; I just hate the process of traveling; I do NOT like wake up early, OR go through security OR to be always expecting for something to go wrong. BUT today nothing is going to touch my perfect plan for this week. This experience was sold to me as one of the best leadership retreats ever. I have been planning every single detail to make sure I, along with my co-worker Gerald and 12 youth pastors have the most inspiring experience with world-renown author, preacher, and civil rights movement activist Dr. John Perkins.

I woke up at 4am, got to the airport by 5am, the security line was LONG but I still made it to the gate by 6am. Then 10 minutes before boarding the airline announced the flight was delayed by 15 minutes… then by 30, then by 45… and then… we left, at 9am. My final destination was Jackson Mississippi with a layover in Atlanta. Because of the delayed in GR I had lost my connection. ALL flights to Jackson out of Atlanta were full, FULL!

What’s so important in Jackson, MS that the whole world wants to go to it today!

At the end of the day I had to go to Memphis then go to Jackson. What should’ve been a short, sweet flight to a relaxing leadership retreat, ended up being a stressful and painful (had to carry my heavy computer bag) trip.

I finally arrived in Jackson, with all the stress in the world. I was stressed out because my perfect plan had not worked; I was supposed to rent a van, pick up people at the airport, take them to lunch, then take them to the retreat center. I had to give my pastors a nice welcome package, I was supposed to meet Dr. Perkins and in my perfect world I was going to go for a walk with him to share my views of the week. But all that was gone now. By the time I got to the guest house, most people were ready to go to bed.

I was sad, frustrated… but then something hit me. Although things went wrong on my end, everyone didn’t seem to know or care. They were simply blessed with the opportunity to be there, taking a break from a busy church, with the potential of receiving good spiritual, from-the-heart advice from a preacher, Civil Rights hero. The details were not as important as the message God has for them and after seeing such a eye opening picture, I went peacefully to sleep. Tomorrow will be a beautiful, imperfect day.

¿Papi va a ir al cielo?

Posted: April 26, 2012 in Exhorta General

ImageMi hija se montó en el auto y comenzó a llorar. La inundé con preguntas y finalmente se calmó lo suficiente para decirme lo que le pasaba. “Me dijeron que papi no se viste decentemente para la iglesia” Me eché a reír sin darme cuenta de cuan serio esto es para ella. De seguro esto no era lo único que la preocupaba. “Mami, ¿tú crees que papi va a ir al cielo?” Entonces entendí lo que estaba pasando. No es la primera vez que en menos de 6 meses mi chiquita ha tenido que enfrentar la complexidad de ser religioso. Me sentí mal porque creo que no he hecho un buen trabajo preparándola para este tipo de experiencias. ¿Qué hacer? La preparo para tener piel gruesa? ¿La preparo para buscarle faltas o recordarle el pasado de esas personas en un esfuerzo por demostrarles que nadie es perfecto?  O ¿La enseño a bendecir a quienes la hieren?

Lo primero que quiero saber es ¿Quién tiene el corazón para decirle a mi hija estas cosas? Niños. Otros niños. Niños buenos, que ven todo blanco y negro, niños que ven la vida por los ojos de sus padres, y que sin duda repiten lo que dicen sus padres.

Así que mi primera reacción, una reacción humana, quería decirle a mi hija “la próxima vez que esa gente te venga a decir algo sobre la espiritualidad o de como tu papa no se viste como los padres de ellos, diles que tus padres tienen buena memoria y que nosotros sabemos que ninguno de ellos son perfectos, que se dejen de molestar.” Pero alabo el Nombre de Señor porque el continua moldeando mi carácter. Ahora, ¿el de mi esposo?  Dios continuó sorprendiéndome; Mi esposo, al escuchar lo que pasó le preguntó a mi nena “Tu crees que me veo indecente para ir a la iglesia?”  Ella, titubeó y entonces dijo “Es que los padres de ellos van vestidos con traje y corbata.”  Abdiel la abrazó  y le dijo “yo me siento cómodo así, en ropa sencilla. Dile a esas personas que tu papá le gusta vestirse cómoda y sencillamente. Díselo con mucho amor, y no cambies con ellos. Sigue tratándolos con amor.”

Sonreí, pensando que Abdiel pudo explicarle que durante el culto él está ayudando tras bastidores con detalles que no mucha gente conoce, en cosas que muchas veces requieren que se tire al piso, que corra de un lado al otro. Pero El decidió no hablar sobre eso, sino enfatizar su deseo de estar cómodo, de vestirse sencillamente. Yo pensé que las palabras de Abdiel serían suficientes, pero ella seguía ahí, esperando mi respuesta.

Oré en silencio, rogué al Señor que me ayudara a ver por sus ojos, entonces comencé a hablar; Usé las palabras de su papá.  Comencé a contarle sobre los preparativos que los creyentes en Dios (los Judíos) hicieron para recibir al Mesías. Le conté como para ellos era importante tener templos grandes, lo suficientemente grandes para hacer negocios de venta en ellos, le conté como esos creyentes, esos dirigentes se vestían de ropas hermosas, daban mucho dinero a la iglesia y juzgaban a los demás por no ofrendar como ellos, por no seguir las leyes como ellos, por no ser como ellos (Lucas 11:37-53). Entonces le dije “Isa, Jesús vino de forma muy humilde. Para Jesús, desde el principio de su plan de salvación, nunca fue importante como te vistieras, cuánto dinero dieras o los puestos que tuvieras en la iglesia. El nació sin nada, se vistió con ropas simples, fue al templo vestido sencillamente, se juntó con gente que se vestían sencillamente y olían a pescado. Y con ropa sencilla, predicó a quienes todavía sostenían ropas caras y elegantes.

“Si tuvieras que reconocer ropas caras en nuestra época. ¿Quién conoces que se visten con ropas elegantes en la iglesia?” Y con una sonrisa me dijo “los padres de mis amigas se visten con traje y corbata siempre.”  Sonreí otra vez y le expliqué “no es que sea malo vestirse bien (pues a mi me encanta vestirme bien), sino es el decir que la forma como te vistes es un reflejo de la sensibilidad de tu corazón hacia Dios. Yo puedo vestirme bien, e ir a la iglesia puntualmente solo para mantener a mi familia contenta, o para sentirme bien consigo mismo. El que te vistas de traje no te hace perfecto o mejor cristiano. Te hace ver como un pecador con ropa bonita, y punto. Lo interesante de esto es – continué diciéndole – que Dios usualmente tiene un efecto contrario al que vemos comúnmente en nuestra iglesia. Fíjate que después de Jesús morir, se le apareció a un hombre llamado Saulo, uno de esos líderes religiosos que esperaban al Mesías pero que no estaba listo para verlo, uno de esos que se vestían con ropas caras, lo que hoy es un traje completo, con corbata, zapatos combinados y medias combinadas, y lo llamó a que le siguiera. Desde ese momento ese hombre vivió una vida sencilla predicando con sus palabras y con su ejemplo.”

Hice una pausa, me preocupaba que ella no estuviera siguiendo la línea de ideas, “Isa, si Jesús viniera hoy a nuestra iglesia y tuviera que decidir al lado de quien sentarse… ¿Dónde se sentaría?” le pregunté, a lo que ella me contestó “en una silla en el sistema de sonido”  Yo sonreí una vez más. Mi hija entendió el mensaje, pues con sinceridad en su corazón, con amor en sus palabras dijo que Jesús se sentaría en el cuartito del sistema de sonido en nuestro templo… donde usualmente se sientan los encargados de sonido y tecnología, allí donde usualmente se sienta su papá.

¿Debate o Diálogo?

Posted: March 22, 2012 in Exhorta General

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No hay nada que me haga sentir más incomoda que estar presente en una conversación donde la gente debate sobre el significado de cosas en la Biblia. Casi siempre, lo que comienza con unos cuantos versículos termina con un debate donde la gente, dependiendo de su carácter, salen enojados o heridos, hablando mil cosas o en silencio sepulcral. Y yo ahí en el medio me pregunto “¿Pero porque?!!!!!” Confieso que en mis días de adolescente me dedicaba a estudiar libros y la Biblia para mi propio beneficio, para ganar debates de este tipo (especialmente si era para llevarle la contraria a mis maestros de la Academia o a los que llamaba fanáticos en mi iglesia). Aun hoy, hay veces donde he sido tentada a discutir, pero casi siempre termino callada porque, como dije antes, no me gusta, estos debates siempre terminan mal.

En estos 15 meses tengo la intensión de poner mi carácter en las manos de Dios. Esa es mi gran excusa por todo lo que hago “es que ese es mi carácter, así soy.”  Pero no tengo que ser así, hay una opción. Lo primero que quiero poner en sus manos es la facilidad con la que incurro en debates (no los Bíblicos, sino los de otra índole). Le estoy pidiendo a Dios que me ayude a ir del Debate al Dialogo. Difícil ¿no?

En mi primer seminario de liderazgo aprendí que una transición así conlleva mucha oración y hay cuatro etapas por las que debo pasar: Del Debate, a una discusión cortes, a una discusión digamos “educada” a finalmente el Dialogo.

¿Y porque no debatir?

Porque la meta de cualquier debate es ganar el argumento. Aunque lo veamos como algo positivo, quizás porque vemos que estamos frente a una variedad de personas con diferentes argumentos sobre la mesa, el debate no es saludable porque al final divide a cualquier grupo de personas en ganadores y perdedores. ¿Quiere Dios esto?

Entonces la siguiente opción es tener una discusión cortes. La meta es el evitar que la gente “se sienta mal” o se sienta “incomoda”. Cuando logro tener discusiones corteses, es con personas que apenas conozco, con personas que están por encima de mí quizás a nivel corporativo o eclesiástico. En mi mente, una discusión cortes es me ayuda a ganar amigos, o a no hacer enemigos. En un ambiente fuera de los dos que mencioné, bueno, una discusión cortes implica que estamos consientes de los sentimientos de los demás y no queremos tocar temas “sensibles” para no hacer sentir mal a alguien. Al final, este tipo de conversaciones solo nos hacen sentir bien a todos pero nada importante se ha logrado.

Claro, esta la opción de discutir “educadamente”. Esta me atrae mucho porque, quien discute educadamente no busca destruir o ganar, sino que busca la verdad, estudia y dice lo que ha encontrado. Cuando se discute de esta forma, se producen buenas decisiones, se llega a conclusiones y todos están de acuerdo en que hay que estudiar más. Si quieres probar con la Biblia un punto importante para ti, una discusión educada te va a llevar a compartir los versos que conoces, exponiéndote también a que las personas expongan otros versos que contradicen los tuyos. Aunque decimos que la Biblia no se contradice, tenemos que reconocer que, si no hubiera contradicciones, no hubiera tantas religiones diferentes en el Cristianismo. La realidad es que a través de la historia de este mundo han habido muchos personas que han interpretado la Biblia de formas diferentes tomando breves contradicciones y llevándolas a extremos que sirven de beneficio para sí mismos porque apoyan sus creencias, las cuales son basadas en la cultura y la tradición de la persona.

Así que el Dialogo pareciera ser la meta que Cristo quiere que todo Cristiano alcance. En un dialogo, podemos traer nuestras opiniones educadas aun ambiente donde se entiende y se reconoce que nuestras interpretaciones de la Biblia son influenciadas por nuestras culturas y tradiciones familiares. Si esto sucede, somos capaces de entrar en un dialogo (nadie quiere ganar el argumento, sino aprender de los demás), y las conversaciones fluyen suavemente. La meta no es ganar un argumento, la meta no es asegurarnos que nadie se siente mal, la meta es  entendernos, obtener sabiduría. Una sabiduría que viene del entendimiento de que hay diferencias pero también hay similitudes. Cuando dialogamos llegamos a entender situaciones complejas, puntos de vita diferentes a los nuestros y gracias a eso, crecemos. Gracias a esto abrimos la puerta para que otros quieran aprender sobre nosotros pues ellos ahora ven que tenemos un entendimiento profundo de sus puntos de vista y nos llena un respeto mutuo.

Muchos pensamos que la edad nos lleva a este nivel y que, los años en la iglesia nos otorgan la capacidad para hacer esta transición entre el Debate y el Dialogo. Nada esta más lejos de la realidad. En oración y como parte de mi análisis del primer seminario, estoy orando para que Dios transforme mi modo de pensar, de hablar, de “debatir”. Porque si digo que soy Cristiana, que creo en Jesús, que mi vida le pertenece, mis actos tienen que demostrarlo. En Gálatas 5:22-23 Pablo nos dice que si vivimos de la forma en que Dios quiere que vivamos, el trae a nuestras vidas talentos, habilidades de la misma forma que un árbol bien cuidado y alimentado da fruto. Frutos como el amor por los demás, entusiasmo sobre la vida, serenidad. En El, desarrollamos una disposición de compromiso genuino con los demás, amigos, vecinos, familia. Nace en nosotros un sentimiento de compasión en nuestro corazón y una convicción de que la bondad de Dios traspasa acciones pasadas. Llegamos a un punto donde nadie nos tiene que recordar nuestros compromisos, no estamos obligados a hacer el bien sino que sale de nuestro corazón, porque así vivimos nuestras vidas. Si vivimos en El, el Yo ya no es.

Esa es la vida que quiero vivir… Necesito de Él.

Help Us!

Posted: March 16, 2012 in Exhorta General

Vivir, trabajar con quienes no creen igual que tu es difícil. No importa cuántas veces trates de compartir tu experiencia de lo que Dios ha hecho en tu vida, a la gente a tu alrededor le es más fácil reírse o dudar que creer. ¿No te ha pasado esto? ¿No???  Pero…  ¿No has visto a Dios en tu vida? ¿Lo has invitado? Ok, tenemos que hablar….

Déjame contarte la historia de Jairo. Jairo, un hombre importante, era el jefe de la sinagoga, el comentario Bíblico nos dice que este era un puesto de mucho prestigio y por lo tanto Jairo era un hombre estimado y respetado (cosa que a todos nos gusta, ¿no es cierto?).  Sus ropas de lujo, su posición, no le fueron impedimento para llegar donde Jesús y literalmente tirarse a sus pies. “Mi hijita se está muriendo, ven pon tus manos sobre ella para que sane y viva” (Marcos 5:22-23).  Trato de imaginar ese cuadro y se me rompe el alma. Cualquier padre haría hasta lo imposible por no ver sufrir a su hijo, y Jairo es el mejor ejemplo; no hay posición social, no hay dinero, ni respeto que valga cuando un hijo está enfermo, y en este caso, al borde de la muerte.

Jesús no pone peros, no pide más información, El simplemente lo sigue. Detrás de ellos viene una gran multitud, y Jesús sabiendo esto, le pide a tres de sus discípulos que le acompañen. No bien habían caminado unos pasos (y curado a una mujer con flujo en el camino) cuando un hombre, quizás amigo de la familia de Jairo, llega donde ellos y les dice “Tu hija ha muerto… ¿para qué sigues molestando al maestro?”  Esta frase me rasga el corazón. Este pareciera ser alguien de confianza, porque un cualquiera, un sirviente no le hubiera sido tan directo al “jefe de la sinagoga”. El hombre habla como si no entendiera porque Jairo no se ha dado por vencido.  Ante este mensaje Jesús pudo haber abrazado a Jairo, pudo haberle dicho “bueno, trataste y eso es lo que importa. Ella ahora descansa.”

Pero no fue así ¡No!  Jesús, quien fue invitado por Jairo para traer la solución a este gran problema que le agobiaba, toma control de la situación, y sin hacer caso de la noticia le dico a Jairo “No tengas miedo, cree nada mas.”  Ahora van caminando más rápido, ahora Jesús va paso a paso con Jairo y al llegar a la casa se percata de la cantidad de gente llorando y gritando “¿Por qué tanto alboroto? La niña no está muerta sino dormida.” (v. 39) Jesús los mira con tristeza “¿Acaso no tienen fe? ¿No escucharon ustedes que Jairo fue a buscarme?  Pero la gente no está pensando en esto y  reacciona burlándose de Él. Jesús entonces los “sacó a todos”, fíjate que no les pidió que se fueran, ¡los sacó! Entonces, invitó a Jairo y a su esposa y a sus tres discípulos a presenciar lo que los demás no estaban listos para ver, un grandioso milagro.

“Talita cum” que significa “Niña, a ti te digo, levántate” Dos simples palabras… un gran milagro.

¿Qué ha hecho Dios en tu vida?

La receta para experimentar a Dios está escrita aquí, en el sufrimiento de Jairo.

Preséntate ante la presencia de Dios… – Jairo vino a El

De Forma humilde, dejando atrás lo que crees que eres – Jairo se tiró a sus pies sin importar su posición.

Comparte tu sufrimiento e invítalo a ser parte de la solución – “Ven..”

Y te fe en su capacidad de hacer grandes milagros – “.. y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva.”

Jairo hizo estas cosas, y una vez lo invitó, Jesús fue. Y cuando pareciera que todos se le venían encima a Jairo, para hacerle sentir inútil, para recordarle que “así son las cosas”, “a veces estas cosas pasan”, “ya deja de molestar a la gente con tus cosas, lo que pasó, pasó”, Jesús toma control “No tengas miedo, cree nada mas.”  Ese mensaje es nuestro hoy. No importa lo que esté pasando en tu vida, El nos recuerda que no debemos tener miedo, solo tenemos que creer. Recuerda, El removió del medio a aquellos que se burlaron, a aquellos que no estaban listos para algo grande. Y entonces, en un cuarto lleno de muerte, con el sonido del llanto de unos padres destrozados, y ante la mirada de tres amigos de corazón humilde, Jesús hizo lo imposible. Invítalo…

Me bautice a los 9 años y ante un momento tan especial en mi vida, mi madre, el pastor y los maestros de la iglesia se dieron a la tarea de darme una lista de las cosas que ahora tenía que hacer para agradar a Dios. Cuando fui a graduarme, los profesores, consejeros y los directores nos dieron una lista de las expectativas que Dios tenia para nosotros como jóvenes y futuros líderes del mundo. Una lista para ser feliz en mi matrimonio, una lista cuando fui a tener a mi hija, una lista diferente cuando nació mi hijo, una lista… para agradar al jefe, una lista para ser feliz, una lista para… ¿todo?

En el capítulo 18 del libro de Lucas, se nos describe el encuentro de un joven rico que fue a ver a Jesús “Maestro bueno, dime qué cosa debo hacer para tener la vida eterna?” Jesús no va con rodeos y le presenta la lista de las cosas que el joven debía hacer “tú conoces bien los mandamientos: no seas infiel en el matrimonio, no mates, no robes, no mientas, obedece y cuida a tus padres.”

“¡He obedecido todos estos mandamientos desde que era un niño!” contestó el joven. Puedo imaginarlo con el pecho inflado, lleno de orgullo; ¡lo había hecho todo!  Pero, ¿Sabía Jesús eso? ¿Sabía Jesús que el joven había sido criado en los valores cristianos? ¿Sabía que había guardado cada cosa en la lista? ¡Claro que sí! Si reconocemos que Jesús es omnipresente, entonces sabemos no solo que Jesús sabía estas cosas sino que había sido testigo de cada una de ellas.

Jesús lo mira y le responde “Entonces solo te falta una cosa, vende lo que tienes, dale ese dinero a los pobres y Dios te recompensará en el cielo. Luego ven y sígueme.”

La Biblia nos relata como el joven se retira de la presencia de Jesús muy triste porque era muy rico. ¿Rico en dinero? El joven era rico en dinero pero también era rico en percepciones erróneas de lo que ser salvo significa. El mismo Jesús lo corrige al principio “¿porque me llamas bueno? Solo Dios es bueno.” En otras palabras, “me conoces tu para saber si Soy bueno o no? ¿Sabes quién soy?” No, el joven no sabía quién tenía delante de él, porque si en verdad lo hubiera conocido, allí mismo lo hubiera dejado todo.

En mi opinión, el; joven rico se había estado preparando para esa entrevista por años. Desde niño le dieron la lista de las cosas que tenía que hacer para ser salvo y para él fue más importante seguir la lista para agradar a Dios que conocer al Dios que creó la lista.

Hoy día nuestra lista es mucho más extensa. Cada uno de nosotros le ha añadido a la lista original nuestra propia interpretación de los principios y concejos que da la Biblia, mas unas cuantas tradiciones aprendidas de nuestros padres que hemos puesto al mismo nivel que la lista original de 10.  Más allá de esto, hemos aprendido a juzgar a los demás basados en nuestra larga lista y sintiéndonos satisfechos con ese sentimiento de superioridad (porque mi lista es más larga y por ende mejor que la tuya) pasamos nuestras listas a las futuras generaciones.

Este es mi miedo constante: No quiero vivir mi vida siguiendo la lista que me fue pasada por mis padres y perderme de las maravillas y los milagros que Dios pone frente a mí en forma de otras personas y experiencias que no concuerdan con mi lista. Quiero seguirlo a Él y a su lista original, es que El lo hizo tan simple resumiendo los 10 en dos: Ama a Dios con TODO tu corazón y a tu Prójimo como a ti mismo. Hay que empezar una nueva lista; Amar a Dios, Amar su Ley, Amar su dominio sobre mí, Amar su descanso, Amar a mis padres, Amar a mi familia, Amar a mis amigos, Amar al vecino que no me cae bien, Amar al que me ha herido, Amar a quien no me ama… Amar… esta debiera ser mi lista.

Necesito un borrador.