Ya saben, tengo 15 meses designados para un retiro personal  y acabo de completar mi primera tarea oficial: una evaluación de mi carácter que debe ayudarme a entender mi comportamiento así como el comportamiento de los demás… como si pudiera dejar de analizar a la gente (that’s my curse!)  Claro esta que, antes de completar la evaluación, hice un “research” sobre la efectividad de la misma. No solo encontré que es acertado y efectivo sino que la mayoría de las personas les gusta la comparación de su carácter con un personaje Bíblico.

Claro, mi próximo paso fue hacer una lista de los personajes de la Biblia con los que pienso que podría compararme..

.. Y pensé en Marta, metida en tantas cosas, pensando que sirve al Señor cuando en verdad solo se sirve a ella misma. ¿Y que si me parezco a David? Siempre en un mar de emociones, pero pegado a Dios. ¿Y que si me parezco a Ruth? Una mujer que entiende perfectamente la diferencia entre estar envuelta y estar comprometida. ¿Y si me parezco a Pablo? Rechazado por muchos ayer… elevado por su Señor hoy… Difícil elección…

Con lápiz y una moneda en mano, comencé a hacer mi evaluación. Cuadritos aquí, triángulos allá, estrellitas rialen

gas… y al final números sin sentido. Claro, entonces hay que buscar la traducción de mis garabatos.

Me dice el examen que soy entusiasta y optimista, pero que en ocasiones uso ambos demasiado y termino decepcionada. Confío en los demás, no importa lo que haya pasado antes. Ya me lo habían dicho, pero fue interesante verlo escrito.  Luego el examen me muestra cuales son mis metas en la vida. Mi lista de metas es larga, pero la evaluación dice que se pueden resumir en dos: Autoridad y Prestigio. No se imaginan lo que dolió leer esto, tan frio, tan calculado y sin embargo tan cierto… De repente se abre esa ventana frente a mi; esa que muestra como una película, todas las horas que he pasado leyendo artículos, estudios, libros, acumulando certificaciones, cursos y títulos universitarios… ¿para que?  Yo siempre lo vi como la mejor forma de no quedarme atrás en un mundo que se mueve tan rápido en áreas que son importantes para mi; educación y ministerio. Pero aquí me dice que, quizás detrás de ese interés, tan solo hay un ser humano interesado más en su prestigio y en la oportunidad de demostrar autoridad más que en ayudar a los demás.

Alguien con mi carácter juzga a las personas con la misma frialdad; no juzgo la gente por su vestimenta, aunque me encante vestir bien, juzgo a la gente de acuerdo a como se expresan y a los títulos universitarios que tienen… Y ver esto escrito también me ha dolido mucho.

La evaluación también refleja que tengo la habilidad para hablar en público, capaz de responder rápida y convincentemente en cualquier situación. Me dijeron que son influencial, persuasiva, con la capacidad de inspirar a otros. Continué leyendo cada oración que me describía, buscando las cualidades buenas, las que me hacen sonreír, pero aunque las vea frente a mi, no puedo dejar de pensar en las que me han dolido, en las que me describen fielmente, aunque no lo quiera reconocer. ¿Será que he alejado a más personas de Dios de las que he acercado?

Y lo encontré

Encontré el nombre del personaje de la Biblia. Soy Pedro.

¿Pedro?

Leí  Pedro y lo primero que m

e vino a la mente la palabra “traición”. No puedo evitar pensar en ese momento cuando, después de haber dicho que jamás traicionaría a su amigo, lo hubiera negado, no una sino tres veces. Tampoco puedo evitar recordar que fue Pedro el que saco su espada para cortarle la oreja al soldado. ¿Habrá sido esa su intensión o solo fue falta de puntería? Sí, Pedro, el mismo que caminó con Cristo por tres años sin soltar su espada, Pedro, carácter fuerte, Pedro.  ¿Por qué Pedro? Les confieso que me sentí decepcionada, triste y hasta pensé que quizá era mejor hacer la prueba otra vez.

Entonces Dios me recuerda un cuadro que vi hace algunos años que me impactó mucho. Es el cuadro que muestra a Jesús, parado sobre el agua, sosteniendo a Pedro, quien con ambos brazos se aferra a El. Es un cuadro tan solemne, tan lleno de terror y a la vez de tanta esperanza. Ahí me veo yo, después de haberme hecho la fuerte, después de decir “confío en ti”, agarrada porque siento hundirme.

Pedro fue llamado por Jesús mismo. Era un buen pescador pero Jesús tenía otros planes para el. Pedro, no tuvo miedo de reconocer a Jesús aun cuando otros dudaban “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Y quitándome el orgullo me pregunto ¿Y qué si soy como él? ¿Y qué si soy Pedro?

Pedro negó al Señor por miedo, y entre las muchas razones que tuvo Jesús para regresar ante sus discípulos después de su muerte, el dejarle saber a Pedro que había sido perdonado era una de ellas.  Juan 21 cuenta unos días después que Jesús murió, que Pedro, con otros discípulos se fueron a pescar pero sin éxito. Llegando a la orilla en las primeras horas de sol, un hombre les pregunta desde la orilla si tienen algo de comer a lo que los discípulos contestan NO. El hombre les pidió que echaran la red una vez mas y cuando la sacaron no podían con la red por la cantidad de peces que tenia. Juan, al ver el milagro, reconoce a su maestro “Es el Señor!”. Pedro, sin pensarlo mucho, se pone la ropa (porque pescaban semidesnudos) y se tira al mar para ir a verlo. ¿Se imaginan su emoción pero al mismo tiempo su vergüenza?

Según Juan, esta era ya la tercera vez que se veían, pero Pedro reacciona como si fuera la primera vez, como si estuviera todavía esperando algún tipo de mensaje de Jesús. Después de desayunar, Jesús mira a Pedro y con voz dulce pregunta “Pedro, me amas?”  La respuesta de Pedro es evidente “Sabes que te amo Señor”. Dos veces le pregunta lo mismo y obtiene la misma respuesta. A la tercera vez Juan dice que Pedro se puso triste, le dolió en su corazón que Jesús dudara de el. Pero esta claro el porqué lo hizo. El mandato de Jesús para Pedro fue directo “Apacienta mis ovejas”. Y es este el momento cuando Pedro, el discípulo imperfecto, sintiéndose perdonado pasa a ser líder en el ministerio de Jesús. Después del Pentecostés, Pedro tomó fortaleza en Cristo para predicar el evangelio. Su determinación ante el Sanedrín (Hechos 4) son prueba de que en las manos del maestro, todos los que somos como Pedro, podemos convertirnos en la roca de la iglesia sin importar lo que hayamos hecho en el pasado, y esto es suficiente esperanza para mi.

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¿Cuántas personas conoces, que dicen ser cristianas pero tú sabes que no es verdad? Los ves en la iglesia participando, ayudando y hasta predicando y te preguntas ¿porque lo invitan a predicar? ¿Por qué darle tanta participación? ¡Si esta persona todavía le falta tanto por aprender!

David quizás tenía unos 17 años cuando sucedió la famosa historia que todos conocemos. Su padre lo envió al valle donde la batalla entre los Filisteos y los Israelitas tomaba lugar. La verdad es que David era muy joven, y como tal estaba lleno de entusiasmo. Así son los jóvenes; no solo están dispuestos a tomar retos, ellos viven buscando la oportunidad de encontrarlos. David nos muestra que, aunque él fue enviado con instrucciones precisas, más que querer llevarle comida a sus hermanos y ver como estaban, el quería ver la batalla de cerca. Y se acercó, lo suficiente como para escuchar a Goliat retar a cualquiera que tuviera el coraje de pelear con él.

Adolescente al fin, comienza a hacer preguntas y parece que no quiere callarse hasta que alguien le conteste. ¿Van a dejar que hable así de Dios?  ¿Quién va a ir primero?  Es probable que David ni siquiera haya pensado en ir a pelear primero, quizás en su mente pensaba, “yo puedo ser uno de ellos, quizás el tercero o el cuarto.”  Me imagino que no habrá faltado uno que le dijera a los hermanos de David “Ese hermanito tuyo sí que tiene una boca grande!” La Biblia nos muestra como su hermano mayor va a pedirle cuentas y hasta a darle a entender que tenía que regresar a su casa ¡ya! Pero, otra vez, adolescente al fin, David le contesta “¿Y ahora que hice? ¡Solo preguntaba!” (1 Samuel 17:29) Tan grande fue la bocota de David que sus palabras llegaron hasta el Rey Saúl.

Ahora Saúl tenía frente a él a este jovencito. Ya lo conocía, David tocaba el arpa para aliviar el tormento al que Dios había expuesto a Saúl (1 Samuel 16:14-23). Pero eso era allá en el palacio. Aquí en el campo de batalla no había necesidad de música. Quizás al verlo pensó “y a ti ¿quién te invitó?” Quizás trató de convencerlo de la realidad “Yo entiendo que tú quieras hacer esto pero mírate, eres apenas un niño, déja que los hombres nos encarguemos.” Pero David insistía, explicándole al Rey como él había ya matado leones y osos, y como él entendía que así como lo libró de las garras de feroces animales, asi también lo libraría de Goliat (1 Samuel 17:34-37.)

Saúl, que no tenía nada que perder busca su armadura y le pide a David que se la ponga, como queriéndole mostrar “Mira, así es la armadura de un hombre, así es como un hombre de verdad pelea, protegido.” Le dio su espada y con todo puesto David se dio cuenta que eso no era para él. El pastorcito no pensó en que podía estar ofendiendo al Rey, no pensó en lo que los demás dirían sobre su decisión. Simplemente se quitó todo, TODO lo que el rey le había dado para protegerse, tomó su bastón (de pastor) y fue a buscar 5 piedras lisas al arroyo.

Me pregunto que habrá sucedido en el campamento mientras David se acercaba al gigante. ¿Cuántas personas habrán dado su espalda y habrán salido del campamento, alejándose lo más posible de la escena, no solo por la vergüenza sino porque ya ellos imaginaban lo que iba a suceder. Me pregunto si el Rey Saúl quedó atrás, pensando “pobre músico ignorante, le dije lo que tenía que hacer pero no me hizo caso. Si lo mata al menos yo tengo mi conciencia tranquila…”  Me pregunto… ¿Dónde estaban sus hermanos? ¿Dónde hubiera estado yo?

Una membrecía de 30 años en la iglesia, no se traduce en Cristianismo. Cultos diarios, música sacra y vestimenta pulcra no necesariamente se traducen en una cercanía al corazón de Dios. Pero en nuestros libros, esas características son exactamente lo que queremos imitar para demostrar que somos genuinamente cristianos. Es tanta la influencia de las tradiciones en nuestras vidas que llegamos hasta sentir que es Dios quien nos mueve a actuar de esta forma.  La historia de David y Goliat es mucho más que una motivación para que nuestros niños y adolescentes sientan que pueden hacer grandes cosas sin importar cuán pequeños sean.

La historia nos muestra que el Cristianismo no es una camisa de esas de “one size fits all.”  La historia nos grita que, cuando llegamos a juzgar a otros por no vivir el Cristianismo de la misma forma en que lo vivimos nosotros, en ese momento caemos en el hoyo oscuro de las tradiciones. Y esa oscuridad cierra nuestros ojos, perdiendo así la oportunidad de ver las grandes maravillas que Dios está haciendo con aquellos que son pequeños, con aquellos que no cumplen con nuestras expectativas pero que ante Sus Ojos, son perfectos. Cuando vemos a quienes predican diferente a nosotros, cuando escuchamos tópicos que no son nuestros favoritos, siendo predicados por estas personas a las que ya les hemos puesto “etiquetas”, y los ignoramos, no somos en nada diferentes al Rey Saúl, tratando de ponerle su armadura a un muchacho que dice atreverse a hacer lo que tú, por tus tradiciones no has podido; Pelear con un gigante. No somos en nada diferentes a quienes corrieron a esconderse cuando vieron al muchachito caminar hacia el gigante. Somos el hermano mayor de David, que le reclama por haberse atrevido a acercarse al campo de batalla, uno donde solo el cristiano preparado y estudiado puede triunfar.

No solo David ganó la batalla, sino que después de este incidente fue a vivir oficialmente en el palacio del Rey. David atraía a la gente hacia él con su entusiasmo y con su habilidad para inspirar a otros. Y su relación con Dios era tan diferente a la de Saúl, pero tan efectiva, que llegó a provocar celos en el Rey.  No era que Saúl no pudiera ver como Dios usaba a David, es que Saúl NO QUERIA ver. ¿No será que nos sucede lo mismo? Que vemos a esos jóvenes hablar, vemos como están siendo efectivos para otras personas pero como no son como nosotros, preferimos pensar que todavía Dios no los está usando como nos usa a nosotros. En el Salmo 32, David muestra una sensibilidad para la voz de Dios y una voluntad única para entregar sus debilidades y sus fuerzas al control de su Creador. Con un Cristianismo diferente, cometiendo tantos errores, David es conocido como el hombre que vivía buscando el corazón de Dios. Es por eso que David es mencionado en el nuevo testamento unas 58 veces, incluyendo el titulo dado a Jesús, “Hijo de David.”  Y para haber comenzado como un jovencito rebelde…

No vivas el Cristianismo de los demás… busca el corazón de Dios, y El te pondrá sobre gigantes.

Que nadie te lo cuente

Posted: February 20, 2011 in Exhorta General

Has dudado alguna vez sobre la existencia de Dios? Es una pregunta muy cruda. No se como ponerla mas sencilla. Esa es la pregunta, directa y al punto. La verdad es que aunque no nos atrevemos a decirlo en voz alta; todos hemos dudado alguna vez de la existencia de Dios, aunque haya sido por unos segundos. Sin embargo, para muchos de nuestros jóvenes esa duda no dura meramente dos o tres, ni siquiera 10 segundos. Muchos, digamos un 86% de nuestros jóvenes, dejara la iglesia al cumplir sus 20 anos. Y aunque hay muchas razones detrás de esta estadística, una gran mayoría de ellos se ira simplemente porque dudan de la existencia de Dios. Triste, crudo, pero real.

Eres tu parte de esas estadísticas? Dame entonces 2 minutos de tu tiempo, no para cambiar tu mentalidad, sino para que, antes de que te vayas, tengas el cuadro claro, a clear picture if you may, sobre el Dios que estas apunto de dejar atrás, ese que quizá no exista.

Piensas que es difícil creer en Dios hoy? Ponte en los zapatos de Josue. Si, ese Josue, el conocido líder que llevo al pueblo de Israel a destruir las murallas de Jericó. Parece que eso es lo que mas recordamos de el, sin embargo, si conoces bien su historia te darás cuenta que Josue pudo haber estado en la misma posición en la que te encuentras hoy. Imagina por un momento cuantas historias escucho sobre los milagros y las maravillas que Dios hizo con sus antepasados. Josué tenia casi 40 anos cuando Moisés saco al pueblo de Egipto. Claro, para la época, un hombre de 40 años era considerado un muchacho, un jovencito. Pero fuero 40 anos donde Josue escucho muchas historias y vio poca acción! Muchos milagros y el pueblo era esclavo. Mucha amistad con Dios pero el pueblo oraba por un libertador y nada ocurría! La Biblia menciona que fueron 400 años donde Dios estuvo “callado.” Y que paso con el?  Porque Dios no hacia nada con el? Seria que Josue no era “apto”? O seria que Dios simplemente, no se, no le interesaba?

Aun así, aun con las posibles dudas, Josue no se fue. El sabia que, si Dios fue capaz de hacer algo grande con sus antepasados, aunque hubiera estado en silencio por los pasados 400 años, El estaba a punto de hacer algo grande, y Josue no se iba a perder la oportunidad de ser parte de ello. Joven, piensa por un segundo: si te vas ahora, a donde irías? Si, si, me imagino que tienes una lista de todas las cosas que quieres probar, solo estas esperando el momento para salir corriendo… pero créeme cuando te digo, no encontraras nada que te llene, nadie como El.

No te vayas, date la oportunidad de ser parte de algo grande. Aun así el resto del mundo no se de cuenta, El hace milagros todos los días, el divide mares y destroza murallas todos los días… quédate, para que nadie te lo cuente.

Este tema es la introducción a una serie de temas dirigido a los jóvenes, en un esfuerzo por reforzar la base de la iglesia.

No importa quien predique…

Posted: January 1, 2011 in Exhorta General

Se cuenta la historia de un pastor que llego Nuevo a una iglesia.El venia de un grupo de iglesias pequenas y ahora entraba al mundo de las iglesias grandes. Solo seria esta iglesia.  Los hermanos se reunieron para presentarse con el y se pusieron a su disposicion. El primer sabado el pastor se puso en pie y predico un hermoso sermon sobre el caracter de los hijos de Dios y los frutos del espiritu. Mientras predicaba se podian ver cabezas asintiendo, miradas cruzando el templo y uno que otro “oh”. Al concluir el tema el pastor se paro a las puertas de la iglesia y se dispuso a saludar a todos sus nuevos feligreses. Fueron muchos los que le felicitaron por tan agradable sermon, por tan apropiado sermon, por tan detallado sermon.

En cuestion de horas las congregaciones de las otras iglesias ya sabian lo bien que predicaba el Nuevo pastor y se dispusieron a venir el proximo sabado. El pastor recibio decenas de llamadas de hermanos que consideraban que el tema habia sido apropiado para ciertas situaciones que estaban ocurriendo entre hermanos y estaban seguros que ahora con la llegada del Nuevo pastor las cosas tomarian otro rumbo.

El siguiente sabado llego y la gente se aglomero para escuchar el tema del pastor. El hombre se puso de pie, oro antes de abrir la palabra y comenzo su tema; hablo sbre el caracter de los hijos de Dios y los frutos del espiritu. Las personas escucharon el tema y esta vez no habian miradas cruzando el templo, habia simplemente silencio en el lugar. Al finalizar, el pastor volvio a ponerse en el mismo lugar y los mismos hermanos pasaron para saludarle. Muchos hermanos Nuevos se presentaron con el pastor pero los que habian estado ya antes simplemente le saludaron y se fueron.  Ese sabado hubieron muchas llamadas telefonicas, pero esta vez eran de preocupacion. Se Habra dado cuenta el pastor de que predico el mismo sermon?  Sera que se confundio?  Otros comentaban “Es que quiza no esta acostumbrado a preparar sermons para cada semana.” El primer anciano sintio la mayor presion y se dispuso a darle una ultima oportunidad al pastor para demostrar su talento.

El siguiente sabado el pastor se levanto para predicar y, una vez mas, hablo del caracter de los hijos de Dios y los frutos del Espiritu. Esta vez hubieron hermanos que se pusieron de pie en medio del sermon y se fueron, la mayoria quedo en el templo pero las miradas ahora de frustracion no dejaban de llenar el lugar.

Cuando el pastor se paro a las puertas para saludar a sus feligreses, el primer anciano se acerco y en voz baja, casi susurrando, le dijo “ Pastor, no se si se ha dado cuenta, pero usted ha predicado el mismo sermon por tres sabados consecutivos.” El pastor lo miro y sonrio. “Hay algun problema con eso?” pregunto. Un asombrado primer anciano, sin poder creer lo que escuchaba le contesto “claro! Usted tiene que predicar otra cosa, demostrar que tiene el arte de  predicar, el arte de hacer Buenos sermones, despues de todo lo han asignado a esta iglesia!”  El pastor sonrio una vez mas y le dijo: Recuerda usted cual es el tema que predique?”  Claro! Le contesto el anciano, “sobre el caracter de los hijos de Dios y los frutos del Espiritu Santo”.

Y que aprendio del tema?

Que Dios espera que nos parezcamos a El, que eso se logra teniendo una comunicacion diaria con el y que cuando tengamos esa relacion con Dios comenzaremos a demostrar ante otros los frutos del Espiritu. Ve, como lo se?

El pastor sonrio y le dijo: Mi querido hermano, gracias por prestar atencion al tema. Si, es un tema que todos conocemos, pero que no practicamos. Y hasta que los hermanos no comiencen a practicarlo, estare aqui predicando el mismo tema.

Es interesante lo que Dios hace y como trabaja. En mi vida, en mi ministerio he aprendido que cada tema es una prediccion que debo hacerme yo primero. Tambien he aprendido que hay veces que la gente me invita a hablar y despues de predicar el tema el pastor se me acerca y me dice que la misma ideologia la ha predicado a su iglesia en varias ocaciones pero por algun motivo es le tema que se me pide que de.

Quiza es qeu preferimos oir mensajes de parte de personas que no nos conocen para ais no sentirnos como que el pastor nos esta reganando. Es el mismo tema, porque los instrumentos de Dios no tienen potesdad sobre lo divino; Es El quien dicta el mensaje, lo de el pastor o un invitado especial.

Cuantas lecciones puedes sacarle a esta historia?

… en paz!

Posted: November 18, 2010 in Exhorta Youth

Hace exactamente un año atrás, el domingo antes de Thanksgiving en la noche, estaba sentada en el Aeropuerto Ronald Regan National en Washington, DC. Había estado presentando seminarios todo el fin de semana y estaba muy cansada. El aeropuerto estaba repleto, digno de la época y mi vuelo no saldría sino hasta en tres horas (sí, llegué temprano!) Como no habían sillas disponibles, me senté en el piso. No había lugar para conectar la computadora, el teléfono estaba actuando “funny” así que… así que me dediqué a analizar a la gente a mi alrededor.

Una joven se sentó frente a mi y casi de inmediato se quedo dormida, dos señoras a mi lado hablaban de sus planes de Thanksgiving y como cada una de ellas iría a visitar a su familia desde el miércoles. La una le contaba a la otra todo lo que tenia planificado decirle a la esposa de un primo, que ya nadie en la familia tolera. La otra le decía que ella a quien no toleraba más era a su esposo. Otra señora, a quien había visto caminar tras de mi en el terminal, se sentó cerca de mi y por teléfono le contaba a una amiga como estaba huyendo de su marido, quien al parecer le fue infiel con alguien que tiene 3 hijos de diferentes padres. La mujer estaba devastada, y cuando le tocó describir su conversación con la llamada “tipa esa”, de 5 palabras, ella saco unas 4 que no puedo decir aquí.

Todo el mundo reaccionando a sus problemas de forma violenta, con un nivel de rencor mas allá de lo imaginable. Traté por un segundo de ponerme en el lugar de las mujeres discutiendo sobre lo que le dirían a los familiares, a quienes ya no aprecian… y no pude relacionarme con ellas; la verdad es que no estaba esperando pasar los días festivos peleando con nadie y mucho menos con mi familia. Entonces traté de ponerme en el lugar de la pobre mujer que huía de su marido y no pude relacionarme con ella porque donde ella veía desgracia… yo veía una oportunidad. Finalmente miré a la chica frente a mi. Ella, aun después de todo lo que pasaba, estaba durmiendo. Durmiendo! Con tanto ruido, durmiendo! Con tanto chisme, durmiendo!

Aunque me vi tentada a tocarla para estar segura que estaba viva todavía, no lo hice. Tan solo me le quedé viendo fijamente, a ver si “el poder de mi mente” la podía despertar. Pero no funcionó. Me pregunté si era que estaba tan cansada de su propia novela que ya no resistía a escuchar la de alguien mas. O mejor aun, si quizás estaba tan tranquila porque, a pesar de todo lo que le pudiera estar pasando ella, sabiendo que no tenia el poder de cambiar las circunstancias, estaba en paz. En paz!

Me pregunto que hubiera hecho José durante las horas que estuvo dentro del pozo. Habrá tramado algún plan para vengarse de sus hermanos? (como la mujer del marido infiel) Habrá escrito en su mente una lista de palabrotas para recitárselas a sus hermanos? (como la otra señora en el aeropuerto) Habrá practicado una actitud corporal para demostrarle a todos cuan fuerte era ahora que había pasado por semejante prueba? O si simplemente, habrá descansado… aun con miedo, pero confiado en que Dios tenia un plan.

Cuando leo que José fue vendido y llevado a Egipto como esclavo, me estremezco porque…

 

– El titulo del tema completo es “Y El se levanto”.

Sirviendo con Su corazón

Posted: November 9, 2010 in Exhorta Women

Tengo una amiga muy querida, a la que he tratado de invitar a la iglesia muchas veces. Luego de varios intentos, llego el momento cuando ella decidio darme una respuesta util y no una excusa tonta: “Zory”, me dijo, “ a mi me gusta mucho la religión, lo que no me gustan son los cristianos”.

 El filosofo Ralph Waldo Emerson dijo una vez que “Religión es hacer lo correcto; es amar, es servir, es pensar, es ser humilde.” La posición que ustedes ejercen en la iglesia es una de las más importantes y pocos logramos entenderlo así.

Si usted ha sido diaconisa antes en su iglesia, lo mas probable es que usted ha utilizado muchos sombreros diferentes; usted es la recepcionista, usted es la dama que recoge las ofrendas y las lleva al tesorero de la iglesia. Usted es la dama que esta parada en la parte de atrás de la iglesia durante todo el servicio. Usted es la dama que escucha el sermón del pastor desde el sistema de sonido del cuarto de madres, usted es la dama que lava los manteles blancos de la iglesia, la que compra el jugo de uva, la que hornea el pan, la que trae uvas, la que arregla las flores, la que esta pendiente que los diáconos tengan la corbata en su lugar, que traigan traje negro y no azul marino. Usted es quien recoge después de la cena, quien ayuda en la limpieza de la iglesia después de una gran actividad…. Usted es, quiéralo o no, el rostro de la iglesia.

Y para aquellas que acaban de ser elegidas o les gustaría trabajar como diaconisa en la iglesia, esta lista puede sonarle un tanto pesada. ¡Es demasiada responsabilidad!

 Bueno, la realidad es que la lista no termina ahí. Permítame añadir algunos detalles.

Si estas pensando ser diaconisa, o has sido elegida, recuerda que como recepcionista, tendrás la oportunidad de escuchar muchas criticas de tus hermanos. Tus oídos escucharan comentarios acerca del pastor o del predicador de la mañana, sobre la falta de buen gusto en la decoración del mostrador, sobre la vestimenta de algunos hermanos. Tus ojos tendrán la oportunidad de ver a muchos entrar contentos a la iglesia y salir frustrados o enojados con algún hermano, tus ojos verán como muchos niños salen del templo sin ninguna supervisión, gritando, peleando. Veras a muchos adolescentes salir a contestar el teléfono y quizás detrás de ellos también salga algún anciano de iglesia.

Quizás como diaconisa veras como hay niños que en vez de poner dinero en el plato lo toman y nadie les dice nada, veras como el hermano que maneja el BMW deja $1.00 de ofrenda en el plato cada sábado, que el director de obra misionera nunca da un sobre de diezmos  y que hay muchas hermanas que están sentadas con el traje que les llega a mitad de muslo. Veras niños comiendo en el piso al lado de sus padres, dejando basura en los bolsillos del banco, escribiendo en los himnarios de la iglesia y jugando juegos de video en el teléfono celular de sus padres.  Y cuando te toque llevar el dinero al tesorero, puede que te des cuenta que quienes están allí, supuestamente contando dinero,  pasando mas tiempo hablando y chismeando que haciendo su trabajo.

Como diaconisa en el cuarto de niños usted podrá ver hermosos niños, pero también vera los inquietos, los llorones y los que reciben pela, o un repertorio de palabras que no debieran escucharse jamás en la iglesia (algunos de nuestros hermanos hablan en Griego =) ).Y cuando trate de llamarle la atención a un niño o a un adolescente, puede que reciba insultos “¿cuantas madres necesita mi hijo?” Recordemos la Santa Cena; allí usted se sentirá agobiada, preocupada y hasta cierto punto puede que se sienta abandonada, con toda la carga encima.

Hace unos años en un Congreso de Damas, se me pidió que ofreciera consejos sobre como reaccionar ante la mala actitud que tienen muchos hermanos en contra de las diaconisas.  Una de las damas me dijo “¡Jesús se canso! ¡Se cansó y saco a todo el mundo del templo!” 

Bueno…

Para comprender la reacción de Jesús en el templo tenemos que echarle un vistazo a lo que paso antes.  Esa mañana Jesús le hablo a quienes conocían mejor que nadie lo que El esperaba. El mensaje no era para los mercaderes que estaban vendiendo en el templo, y que  quizás buscaban solo aprovecharse del asunto. No, el mensaje era para aquellos lideres que, sabiendo mucho mas, permitían tales abusos.

Mi madre fue directora de diaconisas… y mis amigos le tenían miedo…

Este es parte del seminario “Sirviendo con Su corazón”.

Cada 9 segundos una mujer es abusada en los Estados Unidos.
– Fondo de Prevención de Violencia Familiar, 1994.

95% de todas las victimas de violencia domestica son mujeres.
– Departamento de Reportes Especiales de Estadísticas de Justicia.

La violencia domestica es la mayor causa de lesiones a las mujeres, mas que asaltos y accidentes de carros combinados.
– Primer Estudio Nacional Comprensivo de la Salud de la Mujer, El Fondo Común de la Salud, 1993.

La Violencia Domestica es la causa del 30% de las impedimentos en las mujeres.
– Departamento de Servicios Sociales de California, 1994.

El 50% de todas las mujeres asesinadas en los Estados Unidos son asesinadas por sus esposos o un conocido.
– Record Del Trauma, 1992

La violencia doméstica ocurre en un 60% de matrimonios y es el crimenmenos reportado.  – Estadística Nacional Report, 1993 Del Crimen.

La Violencia Domestica ocurre en un 60% de los matrimonios y es uno de los crímenes reportados. – Reportes estadísticos de crímenes nacionales, 1993.

Un 25% a 30% de relaciones entre adolescentes son abusivas. – L.A. Comisión en asaltos contra mujeres

 1/2 de todas las victimas de violaciones son violadas entre las edades de 14 y 17. – L.A. Comisión de Asaltos en Contra de la Mujer

Solo un 5% de las victimas de violencia domestica son identificadas como tales en record de los departamentos de emergencias. – Record Americano de la Salud Publica, 1989.

La violencia domestica cuesta un estimado de $1.4 billones anualmente en recibos médicos, y un adicional de $900 millones en costos de tratamientos mentales.  – Instituto Público Nacional de Investigaciones, 1994.

La violencia domestica es resposable de $3 a 5 billones de perdidas cada ano para empleadores a causa del absentismo. – Departamento de Servicios Sociales de California

Information: http://www.rileycenter.org/spanish/domestic-violence-statistics.html